Piensas como será, le das vueltas una y otra vez alterando un poco es escenario en cada ocasión, pero en el fondo no crees que te vaya a pasar nunca porque siempre es a otro a quien le sucede y no a ti. Pero lo sigues intentando. Insistes una y otra vez esperando que suceda, aunque sea algo mínimamente parecido. Y esperas sin perder esa ilusión, esa que te ha echo imaginar, que te ha echo creer. Sin perder la esperanza.